El abogado y secretario general de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), José Ricardo Taveras, analizó el papel de las Naciones Unidas en el escenario internacional y los desafíos que enfrenta el sistema multilateral frente al ejercicio de la soberanía de los Estados.
Entrevistado en el programa Toque Final, conducido por el periodista Julio Martínez Pozo y transmitido por Antena 7, el exdirector general de Migración abordó el origen de las Naciones Unidas y explicó que la organización surgió del orden internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial, mientras que la Sociedad de Naciones fue creada tras la Primera Guerra Mundial.
En su análisis, ambas organizaciones deben ser entendidas dentro de la realidad geopolítica y de la distribución del poder existente en el momento de su creación. Taveras explicó que, a su juicio, una de las diferencias que permitió a Naciones Unidas mantenerse en el tiempo fue el tratamiento dado a Alemania occidental y Japón después de la Segunda Guerra Mundial, frente a la situación generada con las potencias derrotadas tras la Primera Guerra Mundial.
A partir de esa comparación histórica, consideró que el riesgo de que Naciones Unidas pueda correr una suerte similar a la Sociedad de Naciones permanece latente. Vinculó esa posibilidad con la evolución del sistema internacional y con la forma en que las organizaciones multilaterales ejercen sus funciones.
Uno de los aspectos centrales de su planteamiento fue el respeto a los “dominios reservados de los Estados”, particularmente en materias que corresponden directamente a sus decisiones soberanas.
En ese contexto, cuestionó lo que definió como “pujos de gobierno mundial” por parte de organizaciones públicas internacionales y burocracias transnacionales, al considerar que determinadas actuaciones pueden desbordar las competencias que corresponden a los Estados.
Taveras situó la política migratoria dentro de esos ámbitos reservados y sostuvo que República Dominicana debe conservar la capacidad de definir y ejecutar sus propias políticas migratorias. Señaló, además, que situaciones similares se presentan en otros países cuando organismos o actores internacionales pretenden incidir sobre decisiones que corresponden a los Estados.
Su planteamiento se inserta en un debate que también ha tenido presencia reciente en el escenario internacional. Durante su intervención ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Luis Abinader defendió la aplicación de las leyes migratorias dominicanas y la facultad del Estado para establecer sus políticas en esta materia.
Taveras sostuvo que esta discusión también debe analizarse desde la realidad del poder dentro del sistema internacional. Explicó que, aunque los Estados son formalmente iguales en el ámbito de las Naciones Unidas, existen diferencias significativas en cuanto a su poder político, económico y geopolítico.
En ese sentido, se refirió al Consejo de Seguridad y al derecho de veto de sus miembros permanentes como una expresión de las diferencias existentes entre la igualdad jurídica de los Estados y el poder efectivo de las grandes potencias.
Desde la perspectiva de la realpolitik, planteó que el peso de las principales potencias tiene una incidencia determinante en las decisiones internacionales. Como ejemplo, se refirió a una eventual reunión entre Xi Jinping y Donald Trump y al peso que, desde esa perspectiva, pueden tener los encuentros entre líderes de las grandes potencias frente a los espacios multilaterales.
El secretario general de la FNP también vinculó el funcionamiento del sistema internacional con su dimensión económica y señaló la influencia que ejercen las grandes potencias sobre las organizaciones internacionales, entre otras razones, por su capacidad económica y los recursos que aportan a esas estructuras.
Al referirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Taveras cuestionó la influencia que, a su entender, pueden alcanzar determinados organismos transnacionales en la elaboración de políticas públicas y legislaciones nacionales.
En particular, sostuvo que estas estructuras pueden generar recomendaciones y propuestas que posteriormente son trasladadas a los Estados para su incorporación en sus respectivos ordenamientos jurídicos, una dinámica que, a su juicio, puede reducir el espacio de decisión de países con menor capacidad de influencia.
Pese a sus cuestionamientos, Taveras reconoció la importancia de las Naciones Unidas como un espacio permanente para que los Estados puedan encontrarse, dialogar, alcanzar consensos y coordinar acciones frente a problemas que trascienden las fronteras.
Entre esos desafíos mencionó el crimen internacional, cuya naturaleza requiere cooperación entre distintos países y mecanismos que permitan coordinar respuestas comunes.
En ese sentido, Taveras planteó que las instituciones multilaterales continúan teniendo una función importante en las relaciones internacionales, pero deben actuar respetando la soberanía y los ámbitos de competencia de los Estados.
Su análisis vinculó así la evolución de Naciones Unidas con la distribución del poder internacional, el papel de las grandes potencias y la necesidad de preservar espacios de cooperación entre los Estados, sin desconocer los “dominios reservados” que corresponden a cada nación.