La Arquidiócesis de Santo Domingo celebró este jueves una solemne Santa Misa en conmemoración del primer aniversario de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, un hecho que marcó profundamente a la sociedad dominicana.
La Eucaristía, celebrada en la denominada “Zona Cero”, reunió a familiares de las víctimas, autoridades, miembros de los cuerpos de socorro, representantes de los medios de comunicación y fieles en general, quienes se congregaron en un ambiente de recogimiento, fe y esperanza.
La celebración fue presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, quien invitó a los presentes a elevar sus corazones a Dios en sufragio por el eterno descanso de los fallecidos, al tiempo que pidió fortaleza y consuelo para sus familiares, así como por todos los afectados directa e indirectamente por este trágico suceso.
Concelebraron la Santa Misa, Mons. Héctor Rafael Rodríguez, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago; Mons. Manuel Ruiz, obispo de la diócesis de Stella Maris; y Mons. Andrés Amauri Rosario, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago, junto a sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas.
Asimismo, participó el Movimiento Justicia Jet Set, unido a este momento de oración, y diferentes personalidades como la presencia de Lía Francis Campos, embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Eduardo Verástegui, actor mexicano.
Durante la Santa Misa, también se elevó una acción de gracias por la entrega generosa de los rescatistas, voluntarios y ciudadanos que, en medio del dolor, se convirtieron en instrumentos de solidaridad y esperanza.
Este momento conmemorativo no solo recordó a las víctimas, sino que también se constituyó en un llamado a la reflexión colectiva sobre el valor de la vida, la importancia de la unidad y la necesidad de construir una sociedad más solidaria y comprometida con el bien común.
En la Homilía Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, expresó cercanía y solidaridad con los familiares, sobrevivientes y afectados, elevando una oración por el eterno descanso de las víctimas y en agradecimiento por la labor heroica de los rescatistas.
En su reflexión, reconoció el profundo dolor que ha marcado a la sociedad dominicana, señalando que este lugar se ha convertido en memoria viva de sufrimiento, pero también en espacio de fe y esperanza. A la luz de la Palabra de Dios, destacó que en Cristo, “por sus llagas somos sanados”, recordando que el sufrimiento puede ser transformado en camino de restauración y redención.
Asimismo, subrayó el poder de la fe que sana y transforma vidas, invitando a confiar en Dios en medio de las pruebas, como lo muestran los signos evangélicos y la experiencia de los discípulos de Emaús, quienes pasaron de la tristeza a la esperanza al encontrarse con el Resucitado.
El Arzobispo Coadjutor también abordó el impacto social de la tragedia, señalando la necesidad de justicia, responsabilidad y verdad como elementos esenciales para la sanación de las familias y de toda la nación. En ese sentido, hizo un llamado a que los procesos se conduzcan con transparencia y prontitud, evitando la impunidad y fortaleciendo la confianza en las instituciones.
Finalmente, invitó a todos a mantenerse firmes en la fe, promoviendo la solidaridad, la justicia y la esperanza, como camino para reconstruir el tejido social y acompañar el dolor de quienes han sido afectados.
Antes de finalizar la Santa Misa el actor mexicano Eduardo Verástegui expresó palabras de profunda solidaridad y consuelo al pueblo dominicano, destacando que el dolor no tiene nacionalidad y que la fe permite transformarlo en un camino de esperanza.
Reconoció el sufrimiento de las familias afectadas por la tragedia, afirmando que, aunque el dolor y la muerte marcan la experiencia humana, no tienen la última palabra, pues esta pertenece a Dios, que es vida, amor y resurrección.
Asimismo, invitó a mirar el ejemplo de la Virgen María en medio del dolor y propuso que el lugar de la tragedia sea transformado en un espacio de fe, sugiriendo la construcción de una capilla dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, como signo de consuelo, memoria y sanación para todos.
La Arquidiócesis de Santo Domingo reitera su cercanía espiritual con todas las familias afectadas y exhorta a la población a mantener viva la memoria de las víctimas, fortaleciendo la fe y la esperanza en medio de las adversidades.
La celebración fue transmitida en vivo a través de los canales oficiales de la Arquidiócesis de Santo Domingo, (Televida, Canal 41, las Emisoras Vida FM y Radio ABC). Y, una red de canales amigos.